Necrópolis I: actualiza tu sepultura

La ciudad nos cansa aunque seamos urbanitas, karcelona agobia y a veces traga sin remedio. Y que decir de gran parte de sus ciudadanxs, que exudan civismo como si hubieran nacido con la ordenanza bajo el brazo, que van soltando frases higiénicas y modernas adaptadas a la millor botiga del mon, con ironía policial sueltan con la boca fruncida y entre dientes modelitos del tipo “parece que esta de moda llevar al perro suelto”, claro ¿y tu, preparas mierda en brochetas?. Y lo que nos queda por tragar.

La gran botiga como gran sala de espera, clientes-pacientes deambulando, esperando no se sabe qué. Que no parecen ni muertxs, ni zombies, ni  ná. La ciudad escaparate con maniquíes que no mean cuando quieren solo cuando deben, adictxs a los botones de censura de las redes sociales y a bolsas de mierda kukis para sus caniches. Tarjetas de plástico en los bolsillos preparadas (o no) para cubrir los gastos que el gran catálogo de precios de la extensa variedad de multas y sanciones que la ciudad te ofrece, con facilidades de pago -sin iva e intereses incluidos-, a las que puedes acceder tan solo con poseer un DNI, NIE, o pasaporte en regla. Si no posees esta herramienta, incluida por cierto entre las buenas prácticas europeas en eAdministración, en forma de chips electrónicos (burocracia, control y papeleria comprimida), el catalogo se reduce a una estancia obligada de larga duración en las CIEs.

En busca de des-saturamiento el movimiento dibujo una deriva por otro tipo de ciudades, sin humanidad frenética, sin tanta mierda, sin barullos. Que pa muertxs en vida, muertxs sin metáforas: Necrópolis.

La Necrópolis, (gr.) ciudad de los muertos/cadáveres, o como se les conoce gracias lxs malditxs cristianxs, que con su estúpida esperanza en la resurrección redentora le denominaron Cementerio (gr. koimeterion “dormitorio”), para indicar que los cadáveres “descansan en paz” a la espera de ser “despertados” para ser juzgados en EL juicio final. Menudo bodrio, volver de la muerte para ser sometidx a un riguroso sistema jurídico penal regido por la moral conservadora recalcitrante, castigadora y torturadora, jerárquica, patriarcal dogmática, encima inapelable por toda la eternidad, JA!! para eso no hay que morir siquiera.

Eliminando la imagen del típico dormitorio católico (internados de monjas o curas, orfanatos u hospitales) sin sábanas, ni somníferos nos dejamos perder en las Necrópolis de Olot, Gijón, Montjuic y Poblenou, una tras otra, laberintos rellenos de huesos, carne y madera podrida, decorados de lápidas, flores marchitas y coronas de plástico, museo abierto de esculturas mortuorias y patetismo cristiano, uno de los pocos lugares en donde (casi) nadie se atreve a molestarte o a soltarte babosidades o instintos inquisidores. Catálogo de nombres, frases y adioses tan cortos que parece un twitter de piedra, mausoleos más tochos que casas de protección oficial y urbanizaciones con nichos en serie interminables como barrios de bloques de cemento, cadáveres sin nombre, fosas comunes. En donde el dolor es mudo y el silencio ensordecedor. Escenario morboso, fantasía siniestra y marrana,  templos nekromantikos de santa devana.

Pero ni en la muerte te dejan en paz, el descanso solo puede ser garantizado (por un periodo limitado de tiempo) al realizar el pago inmediato de las tasas mortuorias correspondientes, incluyendo velatorio y funeral, lápida, accesorios (color, tipo de madera y comodidades al interior del ataúd), suplemento por ubicación y altura del nicho, o en su (d)efecto cremación, lo más barato del catálogo fúnebre, dependiendo del material, color y forma de la urna por supuesto. Pasta del bolsillo de quien sea, o deudas cual hipotecas para obtener una tumba o mejor dicho una plaza propia o familiar (pack +económico).

Eso si, fuego ante todo, arder como sea (imagino las piras funerarias de la gloriosa Xena) y ser dulcemente canibalizada y esparcida de formas siniestras, mágicas y vudús desde lo más visceral de otros seres ardientes amadxs, antes que pudrirme entre esa cristiandad hipócrita, fanática y facha.

El descanso CUESTA CARO,  que no te sorprenda un aviso de desahucio visto el panorama si se te acaba el crédito del nicho y te pille el apocalípsis en una fosa común, con las cucarachas o donde sea que deporten tus huesitos.

“Las criaturas de todos tus sueños y pesadillas están aquí, ahora mismo, sólidas como nunca lo habían sido o como nunca lo serán!
APOCALYPSE de Keith Haring y Wiliam Burroughs

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5 comentarios en “Necrópolis I: actualiza tu sepultura”

  1. A ver si la próxima vez que vaya a Karcelona te llevo en la bici y ejercito “el muslamen”.
    Ya sabe usted.
    Gora Xena!!!

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