Caducada, podrida y otras degradaciónes fértiles

Sin envoltorio de papeles el cuerpo crudo queda expuesto a los ralladores, filtros y todos los electrodomésticos burocrático-policiales que transforman radicalmente la textura y consistencia por medio de cuchillas, presión y extracción. El producto-residuo amorfo se clasifica en envases etiquetados e inventariados meticulosamente. Se sellan utilizando tecnologías de última generación después de pasar por  el control de “calidad” según continente, lengua, eje norte/sur o solvencia económica que pueda ser negociada en efectivo a corto plazo. Seguidamente se   re-distribuyen según los “mundos” que la conservera del capital acepta como válidos, a saber: 1er mundo, 2do mundo, 3er mundo.

Los productos del 1er mundo poseen por defecto azaroso envoltorios de papelería ultra-resistente (hi-tech), de compleja confección y entramado, extremadamente refinado lo que garantiza una protección óptima y total del contenido. Esto los excluye inmediatamente del desgastador procesamiento rumiante de la maquinaria buro-industrial. La pureza de este papel “natural de nacimiento” que marca tendencia a nivel global, permite la autodistribución. Completamente libre de inspecciones molestas, ya que su pureza insuperable es incuestionable.  Posee pase libre vitalicio en aduanas y no precisa excesivos controles (solo lo justo para parecer que se controla algo o sin control alguno). Al mismo tiempo, gracias a su finísima manufactura papelera, digna de maestría origami ancestral, puede autodistribuirse sin impuesto alguno en los 3 mundos sin restricción alguna. Es el ÚNICO producto legalmente autorizado a nivel universal y planetario por la sociedad cerrada ultra limitada de conservadores y conserveros unidos. Normas por cierto, que redactaron ellos mismos.

El resto de mundos recibe envoltorios programados con el mejor reloj de precisión que la obsolescencia diplomática ha creado hasta la fecha para segurar materia prima abundante para la elaboración de los productos oficiales y obligatorios del capitalismo gore. Ningún envoltorio puede producirse sin antes pagar tasas y más tasas y presentar papiros que son imposibles de convalidar, recibir autorizaciones varias y humillación directa del consejo conservero.

Para testear la calidad de los despojos humanos procesados después del desgaste y la alergia al papel, se seleccionan al azar (o no) algunos de ellos para a ser lanzados a vertederos, o como comida de bestias salvajes de traje, o se abandonan en sitios oscuros, en condiciones ambientales deplorables o ambientes hostiles de diseño. También se sumergen en el olvido otros muchos y/o se inducen procesos de pudrición con tóxicos infumables y sustancias intragables en proceso de testeo dudoso. Los productos etiquetados como 3er mundo son historicamante los favoritos  para estos numerosos y creativos experimentos de vivisección intensiva, para potenciar innovaciones sin límite diet-ético. Todo gracias al fomento de una competitividad estratégica despiadada, que da pie a un aplastante mercado de alta agresividad que desarrolla técnicas devastadoras 24/7. Non stop.

Una a caducado recientemente.

Pero ya me estaba pudriendo antes y no pasa nada. Y aunque el papel a nivel práctico se usa en altas esferas de mercadotecnía de extranjería e ingeniería nano-tecnológíca social clasista, o en cacerías sorpresas callejeras para impedir el tráfico o intercambio de envoltorios, existe una meta-etiqueta muy dañina que quema retinas y brilla deslumbrando más que el aura o la luz interior (JA). Esta meta-etiqueta la proyectan los llamados productos “inteligentes” del 1er mundo, que se auto-implantan células de papel purísimo en la piel, y la proyectan encima del resto de productos sociales ultra-procesados.

La meta-etiqueta reza que, para llegar a ser un producto superior impune y privilegiado por la cara (delicatessen cultural), y merecer tocar el papel inmaculado, debes:  hablar y desear como ellxs; acostumbrarte a ellxs sin abrir la boca e imitar sin decir ni mu; habitar su mundo como si fuera su mundo; que hables y desees a tu gusto en tu mundo ese lejano del que viniste y no en el de ellxs, que esas cosas tuyas que no son “estéticas” para su rancia paleta de colores mejor en tu casa, y ojo: que nadie te vea! . Debemos aprender lo “suyo” porque ellxs ya no necesitan aprender nada más, porque SU mundo es EL mundo y es el número UNO!

La podredumbre ha roído ya mi piel vigorosamente,  va por los músculos, y me complace y fascina ver lo elásticos y firmes que están, al mismo tiempo que no dejan de sangrar y palpitar.

Voy a auto-acelerar el proceso de descomposición y dejaré que las larvitas comiencen a cagar y recagar, hasta convertir toda la mierda en un compost jugoso, fresco y fértil. Me volveré a cultivar, sin envase, sin procesos forzados, sin envoltorios ajenos. Hasta que la máquina de producción y sus productores, censores, monolingües y reprimidos me cojan al mínimo despiste o emboscada otra vez y me vuelvan a enfrascar como creen que puedan. Porque obsesiva y compulsivamente ad-eternum, se inventarán otros recipientes y cebos aún más sofisticados con la perversidad característica de sus mentes poco dilatadas, resecas, huecas, yermas y estreñidas.

El truco de escapismo fuera del envase y de la tiranía del empapelamiento, básicamente es: Oxigenar para crear espacio en su interior y practicar gimnástica mental. Criar en cada ciclo larvitas, lombrices, microorganismos y microbios cerca de tu cuerpo, en todas las fuentes de humedades y calorcitos volcánicos, y dejarlos transitar por todos tus agujeros. Dejar que te coman con gusto y con gula para que se expandan hasta agrietar y reventar el frasco con un big bang de desclasificación radical. Su memoria almacenará en una neurona sagrada, el sabor de aquel suculento festín energético y no olvidará que el enfrascamiento sufrido, obligado o impuesto NUNCA será su sitio.

Mezclamo y… ¿a que huele? convicción en el actuar, reaccionar y responder agudamente y con paso firme y equilibrado sobre la cuerda floja de la sensibilidad. Cada envase, un material, cada envase, un reto.

De la variada dieta de los materiales con que están construidos los cotilleos, juicios, pre-juicios y encacillamientos que me estoy comiendo, y de lo que queda por tragar y procesar, para generar un sabroso humus para frenar la desertización emocional y evitar la contaminación de la soberbia fría irreflexiva que acidifica el sustrato, y los residuos domésticos de los egos catétos y los complejos de superioridad técnica, un proyecto de recuperación muy ambicioso. Por esto, mis lombrices ya están en marcha, su aparato bucal succionador, intestinos y ojetes ya chupan, digieren y cagan gloriosamente, perfilando así, procesos de curación,  regeneración o amputación, como placeres cuya intensidad casi insoportable,  dejará huellas profundas, suaves al tacto, un sustrato resistente a la erosión, una reserva de nutrientes, que nadie podrá tocar o abarcar, venga con el molde que venga. Un sitio de poder personal, para erradicar y minimizar los destrozos directos de algunas plagas de cuidado, como la ignorancia despectiva, arrogancias y asquerosis múltiple, las fronteras mentales normativas, los aires de patriotismo paisano, eurocentrismos y los malditos papeles de mierda.

Así progresivamente no habrá envoltorio que me contenga.

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2 thoughts on “Caducada, podrida y otras degradaciónes fértiles”

  1. fue escribir el post y ver la peli. sin orden o premeditación alguna.
    las casualidades de la podredumbre
    muaaaaaa

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