Aniversario a lo bonzo

Una vez caminando por la plaza de la moneda (el edificio casa-gobierno de Santiago de Chile, la misma bombardeada por el sangriento golpe de estado e 1973) caminando como muchas veces por mis barrios, el centro, la chicha, la cruda y jugosa realidad de una metrópolis sudaca.  En medio de la revolución pinguina, a la que asistí como paparazzi treintañera gritando desde la periferia mi apoyo. Y como no, buscando algún antro con buena cazuela.

Llego a la plaza y de golpe algo irrumpe el tiempo. Un hombre apresurado corre delate mio se rocía con un liquido en ese momento inclasificable, hasta que enciende un mechero. Se comienza a quemar vivo delante de mi, a 5 pasos. El momento se congela (como dirían los fiscales) y preso de las llamas que le carcomen la piel comienza a gritar y correr como enajenado. El sitio esta lleno de pacos (polis en chilensis) por ser el lugar que es, como abejas a la miel se agolpan a su alrededor y con chaquetas y luego mantas lo apagan. Al mismo tiempo otro enjambre verde poli nos aleja de a escena. Congelada empiezo a preguntar cosas alrededor. Nadie puede hablar. El fuego apaga todo.

Esa noche miro las noticias, nada. Al día siguiente periódicos… una mínima reseña casi irrisoria: hombre se quema a lo bonzo por perdida de trabajo y blabla. PUNTO. Anónimo y minimizado.

La imagen me quedo grabada en la retina, nunca le vi la cara, pero ese cuerpo, piernas y cintura retorcerse, cintura hacia arriba una gran llama, un hombre fósforo. Eso escarificado en mi memoria.

A raíz de esto conocí a Thích Quảng Đức, un monje budista vietnamita que se quemó hasta morir sin mover ni musculo en una calle muy transitada de Saigón el 11 de junio de 1963, en señal de protesta contra las persecuciones que sufrían los budistas por parte del gobierno de Ngô Đình Diệm. Un día como hoy. Estos suicidios de monjes budistas (en japonés es 坊主 bōzu, o bonzo en castellano que lo cogió prestado del francés bonze) denomina este proceder.

De pronto me doy cuenta que ya le conocia! es la portada de un disco de Rage against the Machine. Irónicamente las fotografías que dieron la vuelta al mundo y sirvieron para cuestionar las políticas adoptadas por el régimen de Diệm, otorgaron a Malcolm Browne un premio Pulitzer, pasta para lxs mironxes.

Después de su funeral, en el que sus restos fueron finalmente reducidos a cenizas, el corazón de Quang Duc no se quemo. Como el mio ahora. NO SE QUEMARÁ POR NADIE! Mi corazón es una molotov incombustible. Bonzo de nueva generación. JA!

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