Carta abierta de un artista postnacional a un jefe del crimen organizado mexicano

La carta ha sido publicada originalmente en Hemispheric Institute. via Pornoterrorista (te besamos desde aki!)

“Dios pone, el PAN dispone, viene el narco y lo descompone.”

Señor XXX,
Señor de los cielos y de las playas, los trailers y las carreteras

1. Jamás nos hemos encontrado cara a cara y espero que nunca suceda.  A pesar de que usted no me conoce, sus acciones afectan  mi vida cotidiana de manera profunda. Soy uno de los cientos de miles de mexicanos post-nacionales cuyo cordón umbilical con la mentada madre patria ha sido cortado por gente como usted. Me duele confesarlo, pero el hecho de que mis visitas a México sean cada vez menos frecuentes se debe a que gente como usted ha convertido a mi país, nuestro país de origen, en una zona de guerra. He perdido a mi país debido a la violencia y al miedo; la violencia que usted ayudó a crear y el miedo que nos impone.


Guillermo Gómez-Peña y James Luna

2. No he tenido la oportunidad de llorar por México. No he tenido tiempo para llorar por los 40,000 casos documentados de personas asesinadas por el crimen organizado en los últimos cuatro años; mexicanos asesinados por otros mexicanos como usted, por no hablar de los miles más que simplemente han desaparecido en el desierto de Arizona, los que andan perdidos en el comercio sexual binacional o los que están enterrados en alguna fosa común. “Esos” ni nombre tienen.

Todo sucedió tan rápido… la delirante guerra declarada por el presidente Felipe Calderón contra ustedes; las “guerras internas entre cárteles” por el control de territorios estratégicos, y el número de víctimas civiles “colaterales”. Luego vinieron los secuestros al mayoreo y los “levantones”, seguidos de asesinatos ejemplares incluyendo las infames decapitaciones y mutilaciones ahora conocidas en todo el mundo. Mas tarde llegaron los bombazos y asaltos a comisarías, centros penitenciarios, restaurantes y clubes nocturnos y finalmente, las abominables masacres que nos recuerdan a las perpetradas por los pretéritos escuadrones de la muerte colombianos y centroamericanos.

Todo esto está sucediendo con tanta rapidez y sin descanso… En menos de una década, México se convirtió en uno de los países más violentos del mundo, con cifras de asesinatos mensuales más altos que los producidos por las guerras de Irak y Afganistán. La violencia es hoy por hoy, nuestra narrativa nacional, titular del día y paisaje cultural. Incluso, ya podemos hablar de un nuevo género artístico: El mentado “arte de la violencia.”

3. Desgraciadamente hablo por experiencia propia: mi familia y amigos se han visto directamente afectados por la violencia. Uno de mis primos más cercanos fue apuñalado 22 veces por un sicario que se pasó menos de dos meses en la cárcel por su crimen. Mi madre de 88 años de edad, ha sido robada a punta de pistola en dos ocasiones. Otros parientes y amigos han sido secuestrados, golpeados y robados por policías bajo su nómina, pseudo-policías y pandilleros adolescentes que bien podrían ser amigos de mi hijo.  Mucha gente que yo conocía murió por el fuego cruzado, por estar simplemente en el lugar equivocado, en el momento equivocado, es decir, en cualquier lugar y a cualquier hora. Y esto no sucedió en Bagdad o Kandahar. Aconteció en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Juárez, Veracruz, Morelia, y en muchas otras ciudades que yo aprendí a amar durante mis viajes de juventud. Hoy en día, estos lugares aparecen listados como “altamente peligrosos” en los sitios web del turismo internacional, lo cual contribuye a la destrucción del precario turismo en México.


Guillermo Gómez-Peña y James Luna

4. Debido a la saturación emocional, no he sido capaz de comprender plenamente, y mucho menos digerir, qué fue exactamente lo que salió mal. ¿Quién tiene la culpa de esta locura? ¿El Presidente Calderón, al forzarnos a todos a entrar en una guerra que no estábamos preparados para ganar? ¿La gente como usted que lleva a cabo los actos de violencia? ¿Los políticos, militares y policías que lo protegen? ¿Los consumidores y los distribuidores de drogas en EE.UU. que crean la demanda, los mercenarios gringos que le venden a usted las armas de alto poder o los medios de comunicación global que sensacionalizan su crueldad y publicitan su campaña de terror? Todo el mundo parece jugar un papel importante en esta película en 3D que tiene consecuencias reales.

Yo entiendo el problema de la desigualdad y la pobreza; la inmensa distancia, cada vez mayor, entre pobres y ricos. Entiendo que cuando alguien se enfrenta a un futuro de desempleo y desesperación, solo tiene dos opciones igualmente dramáticas: emigrar hacia el norte, a un país que los odia, o trabajar para usted, aspirar a ser como usted. Cuando uno no tiene empleo, ni acceso a la educación o a una vivienda digna para sus seres queridos, parece mucho más fácil unirse al crimen organizado que permanecer desempleado o subempleado, trabajando con todas las de perder por casi nada. En el día de su detención, un joven asesino a sueldo le comentó a un periodista: “¿Cuál es la diferencia entre morir de hambre y morir por una bala en el corazón? ¡La neta, ninguna!”  Esto no es difícil de entender: Varias narrativas se entrelazan: la globalización descarrilada, la historia de un estado-nación disfuncional al borde de la ingobernabilidad, la cultura pop transnacional que continua desgastando nuestra memoria histórica y nuestra humanidad, y desgarrando aún más nuestro precario tejido social, lo cual convierte a los jóvenes en consumidores de deseos extremos y buscadores de éxito inmediato. Estas condiciones han permitido que personas como usted puedan existir.

5. Y también existe el terror generado por su crueldad exhibicionista. En el mapa del crimen organizado que abarca ya más de la mitad del territorio nacional, la población civil se despierta todos los días con temor a ser secuestrados o a que un familiar sea secuestrado; el temor de salir a la calle y convertirse en una víctima al azar de la violencia, el temor de ser robados, golpeados, violados, baleados, mutilados. Las imágenes espantosas que documentan e indirectamente diseminan este temor aparecen a diario en las primeras páginas de los periódicos y constituyen la mitad de los noticieros nacionales. En YouTube, algunos de sus legendarios videos documentando sus venganzas se hicieron más populares que los de las decapitaciones de Al Qaeda. Su sadismo es cuidadosamente escenificado, pero ¿para quién? ¿Cuál es su público? ¿Sus enemigos, la ciudadanía, otros países?


Guillermo Gómez-Peña y  James Luna

6. Su imperio de la violencia no se detiene en la frontera. Los jóvenes pandilleros que trabajan para usted en México, están conectados a otras bandas de este lado de la frontera, bandas formadas por adolescentes mexicanos y salvadoreños post-nacionales. Los “norteños,” los “sureños” y los miembros de “la Mara Salvatrucha” también se matan entre sí, mientras luchan por el control de las drogas que usted trafica. Sé que muchos padres mexicanos en los EE.UU. han perdido a sus hijos e hijas por la misma violencia que usted ha instigado desde el sur, en colaboración con cárteles de otros países. He asistido a muchos entierros. Y cuando aquellos que sobreviven la eterna guerra entre pandillas que azota nuestros barrios Latinos (en EE.UU.) son deportados, de vuelta a casa, se reintegran a las pandillas locales. En este círculo vicioso, lo van a perder todo: sus familiares y amigos, su identidad y, finalmente, sus vidas. Lo único que permanece son algunas canciones de hip hop y documentales que narran la crónica de sus corta vidas.

7. Usted sabe muy bien que las principales noticias en los EE.UU. sobre México se refieren a la violencia de los cárteles. Resulta comprensible que cuando los americanos anglosajones, que no tienen ninguna relación emocional con México, ven estas noticias en la televisión se asusten de los mexicanos y de México. Y su temor inevitablemente alimenta la actual histeria anti-mexicana y, finalmente, se traduce en leyes irracionales contra la inmigración (como las infames leyes SB-1070 y HB-2281 de Arizona), dificultándonos a todos nosotros aquí en los EE.UU., el ser tratados con dignidad. A los ojos de un racista, un trabajador migrante, un traficante de drogas y un terrorista se vuelven indistinguibles.

Como es muy probable que usted tenga varios familiares y amigos en los EE.UU., estoy seguro que piensa en estos asuntos. Pero entonces, me pregunto, ¿le sirve de algo enterarse que está contribuyendo enormemente al deterioro de las condiciones de las comunidades latinas en los EE.UU. y a la potenciación de una nueva extrema derecha xenofóbica? ¿Supongo que ESTO le vale madres?


Guillermo Gómez-Peña y James Luna

8. Hoy, al reescribir esta carta, tengo aun más preguntas para usted: ¿Alguna vez se siente triste y llora en secreto? ¿Tiene dificultades para conciliar el sueño? ¿A veces se mira a sí mismo en el espejo y se siente avergonzado o enojado consigo mismo? ¿Acaso no teme por la vida de sus seres queridos? ¿De verdad cree que Malverde, Judas Tadeo y la Santa Muerte lo protegen bien? ¿Está usted dispuesto a pagar el alto precio de poner a sus familiares y amigos en situación de riesgo a cambio de una vida relativamente breve sin restricciones de poder, sexo y glamour? ¿Acaso las películas, telenovelas y corridos que usted inspira hacen que los peligros que usted enfrenta a diario bien valgan la pena? ¿No se ha preguntado alguna vez que quizá una tregua con otros cárteles podría resultar beneficiosa para usted y para todo el país? ¿Soy un ingenuo por hacerle estas preguntas?

9. Por el momento lo único que tengo son mi arte y mis palabras para responder y hacerme oír. La mitad de los proyectos artísticos y literarios en los que estoy actualmente involucrado poseen un tema central: la cultura de la violencia en ambos lados de la frontera. La violencia mexicana ocupa una gran parte de mi arte y me gustaría que no lo hiciera. Me gustaría poder volver a hacer arte sobre otros temas, con humor y alegría. Lamentablemente, por el momento, mi tristeza y mi indignación no me lo permiten.

10. Me gustaría volver a México un día de estos y vivir en paz en mi antiguo barrio…No estoy solo.

Gómez-Peña
Huérfano de dos estados/nación


Guillermo Gómez-Peñaes un artista/escritor de performance y el director del colectivo de arte transnacional La Pocha Nostra. Nació en la Ciudad de México y llegó a los Estados Unidos en 1978. Desde entonces ha explorado los temas transculturales con el uso de performance, poesía multilingüe, periodismo, video, radio e instalaciones de arte.


* Agradezco a Elaine Peña, Gretchen Coombs, Anastasia Herold y Emma Tramposch por su ayuda en la preparación del manuscrito original.

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